miércoles, 26 de junio de 2019

Interesante, muy interesante “Libro Mecánico”


"Ángela Ruiz Robles"

Ángela Ruiz Robles (1895-1975) fue una profesora, escritora, fundadora de una academia escolar e inventora de Villamanín (León-España).

Ángela consideraba que los métodos de enseñanza estaban obsoletos y que los niños tuvieran que acarrear el peso de varios libros desde su casa a la escuela era un atraso.


Así que se puso a trabajar en un sistema que modernizara la enseñanza.

En 1949, con 54 años de edad, patentó la primera propuesta de la Enciclopedia Mecánica, la cual era un procedimiento mecánico eléctrico y a presión de aire para la lectura de libros. Consistía en unas láminas con dibujos que se iluminaban cuando se posaba el dedo sobre ellas y en las que aparecía un texto educativo. Su funcionamiento de acuerdo a la descripción de la patente era bien concisa: "Lleva unas bobinas donde se colocan los libros que se desee leer en cualquier idioma. Por un movimiento de las mismas van pasando todos los temas, haciendo las paradas que se quiera". Y en 1962 se realizo el prototipo.

En la publicación de la Gaceta de la Actualidad Técnica. Año II, núm 14, septiembre 1955 se hizo una descripción más detallada sobre su funcionamiento:
 
Abierta, consta de dos partes. En la de la izquierda lleva una serie de abecedarios automáticos, en todos los idiomas: con una ligerísima presión sobre un pulsador se presentan las letras que se deseen, formando palabras, frases, lección o tema y toda clase de escritos. En la parte superior de los abecedarios lleva a la derecha una bobina con toda clase de dibujo lineal, y en la de la izquierda otra con dibujo de adorno y figura. En la parte inferior de los abecedarios, un plástico para escribir, operar o dibujar. En la parte interior, un estuche para guardar asignaturas. En la parte de la derecha van las asignaturas, pasando por debajo de una lámina transparente e irrompible, pudiendo llevar la propiedad de aumentos, pueden ser estos libros luminosos e iluminados para poder leerlos sin luz. A la derecha e izquierda de la parte por donde pasan las materias lleva dos bobinas, donde se colocan los libros que se desee leer en cualquier idioma; por un movimiento de las mismas van pasando todos los temas, haciendo las paradas que se quieran, o queda recogido. Las bobinas son automáticas y puede desplazarse del estuche de la Enciclopedia y extenderse, quedando toda la asignatura a la vista; puede estar sobre una mesa (como los libros actuales) o perpendicular, facilitando comodidad al lector, evitando con ello gran número de esfuerzos intelectuales y físicos. Todas las piezas son recambiables. Cerrado, queda del tamaño de un libro corriente y de facilísimo manejo. Para autores y editores el coste de sus obras se aminora considerablemente, por no necesitar ni pasta ni encuadernado y queda impresa de una tirada, o cada una de sus partes (si consta de varias), resultando este procedimiento un bien general.






  


–¿Hace mucho tiempo que se dedica a la inventiva? –le preguntó la periodista Carmen Payá en una entrevista que publicó el diario madrileño de la noche Pueblo el 2 de octubre de 1958.

–Desde 1916. Lo primero que inventé fue un procedimiento taquigráfico.

–¿Por qué inventa usted? ¿Porque la distrae, la divierte, por ganar dinero, por necesidad de hacer vivas sus inquietudes en esta materia, es decir, por vocación?

–Por vocación, nacida de la inquietud que se apodera de mí cuando me doy cuenta de que puedo participar en que la Humanidad aprenda con el menor esfuerzo posible.

A pesar de que recibió numerosos premios por su invento y que desde Estados Unidos quisieron comprar la patente, Doña Angelita no consiguió que su idea se fabricase en su país, aunque la defendió durante toda su vida.

Éste libro mecánico se puede contemplar en la sede coruñesa del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, MUNCYT .










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