"Ángela Ruiz Robles"
Ángela Ruiz Robles (1895-1975) fue una profesora, escritora,
fundadora de una academia escolar e inventora de Villamanín (León-España).
Ángela consideraba que los métodos de enseñanza estaban
obsoletos y que los niños tuvieran que acarrear el peso de varios libros desde
su casa a la escuela era un atraso.
Así que se puso a trabajar en un sistema que modernizara la
enseñanza.
En 1949, con 54 años de edad, patentó la primera propuesta
de la Enciclopedia Mecánica, la cual era un procedimiento mecánico eléctrico y
a presión de aire para la lectura de libros. Consistía en unas láminas con
dibujos que se iluminaban cuando se posaba el dedo sobre ellas y en las que
aparecía un texto educativo. Su funcionamiento de acuerdo a la descripción de
la patente era bien concisa: "Lleva unas bobinas donde se colocan los
libros que se desee leer en cualquier idioma. Por un movimiento de las mismas
van pasando todos los temas, haciendo las paradas que se quiera". Y en
1962 se realizo el prototipo.
En la publicación de la Gaceta de la Actualidad Técnica. Año
II, núm 14, septiembre 1955 se hizo una descripción más detallada sobre su
funcionamiento:
Abierta, consta de dos partes. En la de la izquierda lleva
una serie de abecedarios automáticos, en todos los idiomas: con una ligerísima
presión sobre un pulsador se presentan las letras que se deseen, formando
palabras, frases, lección o tema y toda clase de escritos. En la parte superior
de los abecedarios lleva a la derecha una bobina con toda clase de dibujo
lineal, y en la de la izquierda otra con dibujo de adorno y figura. En la parte
inferior de los abecedarios, un plástico para escribir, operar o dibujar. En la
parte interior, un estuche para guardar asignaturas. En la parte de la derecha
van las asignaturas, pasando por debajo de una lámina transparente e
irrompible, pudiendo llevar la propiedad de aumentos, pueden ser estos libros
luminosos e iluminados para poder leerlos sin luz. A la derecha e izquierda de
la parte por donde pasan las materias lleva dos bobinas, donde se colocan los
libros que se desee leer en cualquier idioma; por un movimiento de las mismas
van pasando todos los temas, haciendo las paradas que se quieran, o queda
recogido. Las bobinas son automáticas y puede desplazarse del estuche de la
Enciclopedia y extenderse, quedando toda la asignatura a la vista; puede estar
sobre una mesa (como los libros actuales) o perpendicular, facilitando
comodidad al lector, evitando con ello gran número de esfuerzos intelectuales y
físicos. Todas las piezas son recambiables. Cerrado, queda del tamaño de un
libro corriente y de facilísimo manejo. Para autores y editores el coste de sus
obras se aminora considerablemente, por no necesitar ni pasta ni encuadernado y
queda impresa de una tirada, o cada una de sus partes (si consta de varias),
resultando este procedimiento un bien general.
–¿Hace mucho tiempo que se dedica a la inventiva? –le
preguntó la periodista Carmen Payá en una entrevista que publicó el diario
madrileño de la noche Pueblo el 2 de octubre de 1958.
–Desde 1916. Lo primero que inventé fue un procedimiento
taquigráfico.
–¿Por qué inventa usted? ¿Porque la distrae, la divierte,
por ganar dinero, por necesidad de hacer vivas sus inquietudes en esta materia,
es decir, por vocación?
–Por vocación, nacida de la inquietud que se apodera de mí
cuando me doy cuenta de que puedo participar en que la Humanidad aprenda con el
menor esfuerzo posible.
A pesar de que recibió numerosos premios por su invento y
que desde Estados Unidos quisieron comprar la patente, Doña Angelita no
consiguió que su idea se fabricase en su país, aunque la defendió durante toda
su vida.
Éste libro mecánico se puede contemplar en la sede coruñesa
del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, MUNCYT .
Fuentes:














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